Vol.26 N°4 de 2025


EDITORIAL

ARTÍCULO ORIGINAL

COMUNICACIÓN BREVE

ARTÍCULO ORIGINAL

REVISIÓN

CASO CLÍNICO


INDICE
 
Vol 26. N°4. 2025  |  Octubre-Diciembre de 2025


REVISIÓN

https://doi.org/10.48061/SAN.2025.26.4.284

IMPACTO DE LOS AZÚCARES EN LA SALUD INFANTIL. ¿SON TODOS IGUALES?

IMPACT OF SUGARS ON CHILDREN'S HEALTH. ¿ARE THEY ALL THE SAME?


María del Carmen Toca1, Mariana Batista2, Mariana Raspini3 y Fernando Burgos4


1 Consultorios Médicos Pediátricos. Ramos Mejía. https://orcid.org/0000-0002-5589-1213
2 Universidad De Buenos Aires, Escuela de Nutrición. https://orcid.org/0000-0001-5651-4236
3 Área de Alimentación Hospital Garrahan. Buenos Aires, Argentina. Escuela de Nutrición. Facultad de Medicina. Universidad de Buenos Aires, Argentina. https://orcid.org/0009-0008-2074-3844
4 Departamento Materno Infantil, Hospital Universitario Austral, Pilar. Argentina. https://orcid.org/0000-0002-9150-5340

Correspondencia: María del Carmen Toca
E-mail: mtoca@intramed.net
Presentado: 29/7/25. Aceptado: 15/10/25




RESUMEN
Introducción: Cuando hablamos de azúcar no hablamos solo de sacarosa. Los azúcares son monosacáridos (glucosa, fructosa y galactosa) y disacáridos (lactosa, sacarosa, trehalosa y maltosa), añadidos (agregados en preparaciones) o intrínsecos (contenidos naturalmente).
Objetivo: Proporcionar una visión integral sobre el rol de los azúcares en la nutrición de los primeros años de vida.
Metodología: médicos pediatras, y nutricionistas pediatras realizaron una revisión de la literatura de los últimos 15 años.
Resultados: La OMS recomienda no superar el 5 % de la energía diaria como azúcares añadidos, con el objetivo de disminuir el riesgo de caries dentales, sobrepeso, obesidad y enfermedades metabólicas. En Argentina, según una encuesta (2022), la incorporación de azúcares añadidos en alimentos o bebidas se da prematuramente, antes del año de edad. El consumo temprano de azúcares naturales (contenidos en leche humana, productos lácteos, frutas frescas intactas y vegetales) contribuiría a mejores elecciones en el cuidado de una alimentación adecuada. La leche humana, además de múltiples beneficios, ofrece diferentes sabores y contiene lactosa de bajo índice glucémico, bajo efecto endulzante y cariogénico. Su efecto prebiótico estimula el crecimiento de Bifidobacterium, con beneficios nutritivos, metabólicos, inmunitarios y neurológicos.
Conclusiones: Priorizar una dieta saludable a través del consumo de azúcares naturales.
Palabras clave: azúcar; lactosa; sacarosa; fructosa; microbiota.



ABSTRACT
Introduction: When we talk about sugar, we're not just talking about sucrose. Sugars are monosaccharides (glucose, fructose, and galactose) and disaccharides (lactose, sucrose, trehalose, and maltose), "added sugars" (added in preparations) or "intrinsic sugars" (naturally occurring sugars).
Objective: To provide a comprehensive overview of the role of sugars in nutrition during the first years of life.
Methodology: Pediatricians and pediatric nutritionists conducted a literature review of the last 15 years.
Results: The WHO recommends limiting the intake of added sugars to < 5 % of total daily energy, with the aim of reducing the risk of dental caries, overweight, obesity, and metabolic disease. In Argentina, according to a survey (2022) the incorporation of added sugars in foods or beverages occurs prematurely, before the age of one year. Early consumption of natural sugars (contained in human milk, dairy products, intact fresh fruits, and vegetables) would contribute to better choices in maintaining a healthy diet. In addition to its many benefits, human milk offers a variety of flavors, low sweetening effect, and low cariogenicity. Its prebiotics effect stimulates the growth of Bifidobacterium, with nutritional, metabolic, immune, and neurological benefits.
Conclusions: Prioritize a healthy diet through the consumption of natural sugars.
Keywords: free sugar; lactose; sucrose; fructose; microbiota.






INTRODUCCIÓN

Los carbohidratos representan entre el 50 y el 60 % del valor energético total recomendado en la dieta infantil1. Su función principal es proporcionar glucosa, la fuente de energía esencial para el cerebro en desarrollo, que representa en la infancia hasta el 50 % del consumo total de glucosa debido a su alta demanda metabólica2. Además, los carbohidratos cumplen un rol anticetogénico y ahorrador de proteínas, evitando el uso de proteínas estructurales como fuente de energía y favoreciendo su utilización en procesos de crecimiento y reparación tisular3.
Estos nutrientes se encuentran de manera natural en frutas, vegetales, granos y productos lácteos. En las últimas décadas, en nuestra población4, especialmente en entornos urbanos, al igual que en otras sociedades occidentales5, el consumo de azúcares añadidos, en alimentos o bebidas, ha aumentado de manera significativa, asociado a anormalidades metabólicas y condiciones adversas de salud 6,7. Según una encuesta nacional 2022, la edad promedio de incorporación de alimentos y bebidas azucaradas fue para postres lácteos envasados de 7,9 meses, para golosinas 10,8 meses, para miel 8,7 meses, y gaseosas 10,5 meses. La edad promedio de introducción de dulces y grasas fue de 7,7 meses4.


OBJETIVO

Esta revisión busca proporcionar una visión integral sobre el rol de los azúcares en la nutrición de los primeros años de vida. Para ello, se analiza la importancia y funciones de los azúcares en la infancia, una perspectiva interdisciplinaria que integra la pediatría, la gastroenterología y la nutrición. Se plantean recomendaciones basadas en la evidencia, con el fin de generar herramientas prácticas para profesionales de la salud, para fomentar una alimentación saludable y prevenir futuras enfermedades metabólicas y crónicas.


METODOLOGÍA

Médicos pediatras, gastroenterólogos y nutricionistas pediatras realizaron una revisión de la literatura de los últimos 15 años sobre azúcares en la infancia, funciones, y diferencias entre el azúcar intrínseco y añadido.


RESULTADOS

Azúcares: ¿son todos iguales?
Se conoce comúnmente como "azúcares" a los carbohidratos denominados monosacáridos (conformados por un solo monómero como galactosa, glucosa, fructosa, entre otros) y disacáridos (conformados por dos monómeros como sacarosa o azúcar común, lactosa y maltosa).  Si bien los azúcares son un tipo de carbohidrato, digeribles y absorbibles, no son los únicos disponibles en los alimentos y productos.  También forman parte de la alimentación humana, los oligosacáridos (formados por 3 a 10 monómeros como las maltodextrinas y jarabe de glucosa) y los polisacáridos (almidones, inulina, etc.)8. (Tabla 1)


Tabla 1: Tipos de carbohidratos según su estructura y digestibilidad
 
 
Fuente: Elaboración propia



El término "azúcares" se refiere a la capacidad de los mono y disacáridos de conferir algún nivel de dulzor al alimento o preparación. Fisiológicamente, requieren menor trabajo digestivo para poder ser incorporados al organismo.  Ambas características ofrecen ventajas y desventajas a la hora del análisis nutricional. El conjunto de carbohidratos que no pueden ser digeridos enzimáticamente ni absorbidos en el intestino delgado se denomina fibra9.  
En términos de fuentes alimentarias la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha redefinido y diferenciado los azúcares totales en intrínsecos y añadidos, de manera tal de conocer y reconocer los beneficios de algunos y los efectos negativos en la salud de otros10. (Tabla 2)
Azúcar intrínseco: Se refiere a los azúcares que se encuentran de forma natural en los alimentos, como en las frutas, verduras y productos lácteos. Están integrados en la estructura celular de los alimentos Ejemplos: la fructosa, glucosa, sacarosa en las frutas; la lactosa en la leche y algunos azúcares presentes en las hortalizas9,10.
Azúcar añadido: Se refiere a los azúcares que se añaden a los alimentos y bebidas durante su procesamiento o preparación. Ejemplos: Azúcar de mesa (sacarosa), jarabes (como el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa), miel y azúcares presentes en productos procesados como refrescos, dulces y postres. El consumo excesivo de azúcares añadidos, que no proporcionan nutrientes adicionales, está asociado a mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, caries dentales y enfermedades cardiovasculares9,10.

No todo el azúcar es sacarosa
Los azúcares presentes en los alimentos incluyen una variedad de compuestos, que son importantes en la industria ya que sus propiedades fisicoquímicas permiten mejorar las características de los productos, la sacarosa es solo uno de ellos. 
El término "azúcares" a menudo se asocia erróneamente solo con la sacarosa o azúcar de mesa. Sin embargo, hay otros tipos de "azúcares" que se utilizan para endulzar11.
Azúcares invertidos: se obtienen al descomponer la sacarosa y contienen dextrosa y fructosa, estos ofrecen mayor sabor dulce que la sacarosa lo que permite agregar menor cantidad11.
Maltodextrinas: son oligosacáridos que proporcionan energía, pero no sabor dulce
Jarabe de maíz (JM) o glucosa: también utilizados como fuente de energía, pero tienen menor sabor dulce que la sacarosa (la mitad aproximadamente), el uso es semejante a las maltodextrinas11.
Jarabe de maíz de alta fructosa: es muy dulce y se clasifica en dos tipos según su contenido de fructosa: JMAF-42 y JMAF-5511.
Es importante señalar que las consecuencias fisiológicas del azúcar intrínseco son diferentes a las que genera el azúcar añadido9.


Tabla 2: Azúcares añadidos e intrínsecos. Efectos en la salud
 
 
Fuente: Elaboración propia



Percepción del sabor dulce
La palatabilidad de los alimentos se refiere al placer experimentado al consumirlos, influenciado por sus características organolépticas (sabor, olor, color y textura), lo que condiciona la selección y cantidad ingerida, impulsando el deseo de consumir alimentos altamente palatables y energéticamente densos, incluso en ausencia de hambre9.
La percepción innata se refiere a las preferencias naturales que los individuos muestran para ciertos sabores, desde etapas tempranas de la vida. Desde la etapa prenatal, la capacidad de percibir gustos se manifiesta con un aumento en la ingesta de líquido amniótico cuando este es más dulce, determinado por la dieta materna12. Esto sugiere que la experiencia de sabores en el útero puede influir en la aceptación de alimentos después del nacimiento13.
Sin embargo, la preferencia por el sabor dulce, como predisposición biológica (genética), puede modificarse o ser reforzada por exposiciones postnatales. En este sentido, la leche materna tiene un rol fundamental, si bien tiene un sabor dulce, expone al bebé a distintos sabores y aromas9,14.
Por todo lo expuesto, la dieta materna será un factor importante tanto en la etapa prenatal como en la postnatal para generar y modificar preferencias15.
Con respecto al desarrollo de conductas alimentarias infantiles, se han observado diferencias entre lactantes expuestos tempranamente a fórmulas elaboradas con jarabe de maíz (con aumento del sabor dulce), versus a los alimentados con leche materna, o con fórmula con lactosa. Estos estudios muestran, en el primer grupo, aumento de afinidad por sabores dulces y exacerbación del disgusto innato por sabores amargos, con pobre aceptabilidad futura de nuevos alimentos y sabores16-18.

Fuentes de azúcares en la infancia
Azúcar en la leche humana: lactosa
La lactosa es el principal y único hidrato de carbono digerible de la leche humana (LH), con una concentración de 6-7g/100ml. Es un disacárido conformado por glucosa y galactosa. Es uno de los azúcares intrínsecos naturales más importante en la nutrición infantil en el primer año de vida.
La lactosa provee el 60 % de la osmolaridad de la LH y su nivel es independiente de la dieta materna19. Tiene un índice glucémico más bajo y un menor efecto endulzante y cariogénico respecto de otros hidratos de carbono, esto resulta beneficioso para el desarrollo de los hábitos de ingesta del lactante20-22.
Además de ser una importante fuente de energía, ofrece múltiples beneficios para la salud de los lactantes. A) Su hidrólisis en monosacáridos, posee un efecto de rehidratación a nivel del intestino delgado, ya que la absorción activa de la glucosa es acompañada por sodio y agua23. B) Diferentes estudios en animales demostraron que mejora la absorción de calcio, zinc y magnesio, efecto que aún no ha sido demostrado en humanos24-26. C) Es la única fuente de galactosa de la dieta27. La galactosa es crucial en la producción de macromoléculas: galactocerebrósidos, gangliósidos y mucoproteínas, constituyentes de las membranas de las células nerviosas28. D) Tiene una función adicional sobre la inmunidad innata ya que induce el gen (CAMP) que codifica la única catelicidina humana (péptido antimicrobiano) en células epiteliales del colon29. E) Su composición (glucosa-galactosa) participa en la producción de diferentes macromoléculas (oligosacáridos, glicoproteínas, glicolípidos). Es fuente principal para la formación de los oligosacáridos de la LH (HMO por sus siglas en inglés). F) Tiene efecto prebiótico, lo que favorece el desarrollo de una microbiota intestinal (MI) saludable19. (Ver más adelante)
Los oligosacáridos son el segundo carbohidrato más importante de la LH, 1,5g/100 ml. No son azúcares, ya que están constituidos por combinaciones variables de 5 monosacáridos: glucosa, galactosa, fucosa, N-acetilglucosamina y ácido siálico. Pueden ser de cadena corta o larga (de 3 a 9 unidades), con un denominador común: la lactosa30.

Azúcares en fórmulas infantiles
En las fórmulas infantiles y leches modificadas la lactosa debe ser el carbohidrato de elección, tomando de base la composición de la LH y los beneficios ya descriptos. Las fórmulas que contienen lactosa pueden ayudar a regular la saciedad del bebé, a diferencia de la sacarosa o maltodextrina, la lactosa no genera una respuesta de gratificación en el sistema nervioso central, lo que puede contribuir a patrones de alimentación más saludables y a evitar la sobrealimentación19.
La lactosa forma parte de ingredientes lácteos como el suero y la leche entre otros, aunque también puede agregarse pura. En este caso, se declara como "azúcar añadido" en el rótulo como lo exige la legislación vigente, que incluye a todos los mono y disacáridos como azúcares, sin discriminar su poder edulcorante ni sus potenciales beneficios31. En este caso, si bien es "añadido" no genera ni predispone a enfermedades metabólicas20-22.
Para aquellas fórmulas con propósitos médicos específicos donde deba reducirse o eliminarse la lactosa o en productos que no contengan proteína láctea, pueden utilizarse maltodextrinas o jarabe de maíz (JM) con diferente grado de polimerización que no aportan sabor dulce y, por ende, no superan el umbral de dulzor de la lactosa32,33.
Todos los marcos regulatorios (Tabla 3) indican que no debe agregarse sacarosa, fructosa y/o glucosa, por su efecto endulzante, gratificante y cariogénico; siendo la sacarosa la más cariogénica, ya que es fermentada por bacterias orales34. Cabe resaltar que, excepcionalmente, podrían utilizarse en fórmulas con proteínas hidrolizadas o aminoácidos puros para enmascarar el sabor amargo32,33.


Tabla 3: Tipo y cantidad de carbohidratos permitidos en fórmulas. Marco regulatorio.
 
 
Elaboración propia
Fuente: Codex Alimentarius Commission. (2023). Codex Standard for Follow-up Formula (Codex Standard 156-1987). FAO. Ministerio de Salud y Desarrollo Social. (2025). Código Alimentario Argentino (Capítulo XVII - Alimentos de Régimen o Dietéticos).  Recuperado de https://www.argentina.gob.ar/anmat/codigoalimentario32,33



Azúcares en alimentos o bebidas para niños pequeños
La OMS recomienda de manera fuerte limitar el consumo de azúcares libres a menos del 10 % del total de calorías ingeridas, y de manera condicional a menos del 5 %, con el fin de reducir el riesgo de caries dentales10 (Tabla 4).


Tabla 4: Recomendaciones de ingesta de azúcar expresada en gramos y cucharadas de té. Definido por la Organización Mundial de la Salud, adaptado por el Comité Científico Asesor en Nutrición del Reino Unido y el Comité de Nutrición de ESPGHAN. Basado en la ingesta de energía recomendada para un nivel medio de actividad física
 
 
Fuente: ESPGHAN Committee on Nutrition: Fidler Mis N., Braegger C., Bronsky J., Campoy C., Domello M. et al. Sugar in Infants, Children and Adolescents: A Position Paper of the European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition Committee on Nutrition. J Ped Gastr Nut 2017;65: 681-6969



En alimentos para lactantes, y alimentos basados en cereales para niños en los primeros años, el agregado de azúcares libres: sacarosa, fructosa, glucosa, jarabe de glucosa, o miel, no debe exceder los 7,5g/100kcal35.
Se desaconsejan las bebidas endulzadas para niños, ya que contienen sacarosa o JMAF. Asimismo, los jugos comerciales y leches chocolatadas también contienen cantidades similares de azúcares libres y energía, con riesgo potencial de promover obesidad infantil9.  Las bebidas con azúcar (bebidas azucaradas y jugos de frutas) aportan menos saciedad que un alimento en forma sólida con una cantidad equivalente de azúcar, lo que lleva a un aumento del consumo de alimentos y de energía. Como hidratación en lactantes y niños se sugiere el agua potable como la mejor opción9.
Se priorizan los azúcares naturales de frutas, verduras y lácteos, que, si bien también contribuyen a la "ingesta total de azúcar", tienen menos probabilidad de ser consumidos con exceso, y tienen una amplia gama de nutrientes bioactivos que mejoran la salud, fibra, antioxidantes y fitoquímicos que reducen la inflamación y mejoran la función endotelial9. (Tabla 5)


Tabla 5: Propiedades nutricionales de naranja como fruta intacta versus jugo de naranja
 
 
Fuente: Adaptación de la recomendación de ESPGHAN.
ESPGHAN Committee on Nutrition: Fidler Mis N., Braegger C., Bronsky J., Campoy C., Domello M. et al. Sugar in Infants, Children and Adolescents: A Position Paper of the European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition Committee on Nutrition. J Ped Gastr Nut 2017;65: 681-6969



Carbohidratos y su relación con la microbiota intestinal (MI)
Los primeros carbohidratos utilizados por la MI son la lactosa y los HMO. La lactosa es hidrolizada por una enzima específica llamada lactasa, que libera glucosa y galactosa, absorbidas por el intestino. Ubicada en el borde en cepillo del intestino delgado, más concentrada en la parte proximal del yeyuno y disminuyendo progresivamente hacia el íleon36. Cuando la actividad lactasa es baja en intestino delgado, la lactosa es sometida a la fermentación colónica. Las bacterias ácido-lácticas Lactobacillus y Bifidobacterium, pueden hidrolizar la lactosa porque poseen actividad β-galactosidasa (es decir, lactasa bacteriana), generando como producto de fermentación los ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Esta "adaptación colónica", parece ser reversible, es decir, cuando se excluye la lactosa de la dieta, la adaptación del colon también desaparece36.
Los HMO no pueden ser digeridos en intestino delgado, llegan al colon y como prebióticos, son sustrato específico y selectivo para el crecimiento del principal grupo microbiano en el intestino del neonato: el género Bifidobacterium. Turroni y colaboradores (37) demostraron que especies del grupo de las bifidobacterias como Bifidobacterium breve, B. infantis, B. longum y B. lactis, son capaces de liberar lactosa a partir de ciertos HMOs a través la acción de la enzima β-hexosaminidasa37.
De la fermentación de HMO y lactosa, se producen AGCC como butirato, propionato y acetato, que no solo aportan energía a células colónicas, sino que contribuyen en múltiples funciones intestinales, especialmente en el normal desarrollo de la barrera intestinal. Los AGCC (acetato y propionato) son potentes activadores de receptores que se expresan especialmente en el colonocito, en células enteroendócrinas y también en tejido adiposo, células del sistema inmune, y del sistema nervioso38. Estimulan la liberación de distintas hormonas intestinales, las cuales actúan no solo a nivel local, sino también a nivel sistémico, con impacto en el metabolismo de lípidos y glucosa, y en la respuesta del sistema inmune38.
Como ya se mencionó, el exceso de azúcar en dietas está asociado a numerosas modernas enfermedades prevalentes en la cultura occidental. Se postula que la conexión entre el azúcar y estas enfermedades es por lo menos parcialmente generada por alteraciones de la MI: disbiosis39,40.
Con la alimentación complementaria, cualquier cambio en el perfil de azúcares que consumimos se puede redefinir nuevos hábitats intestinales, que alteran nuestra comunidad microbiana, cambian el metabolismo microbiano y los metabolitos excretados; es decir, se altera la producción de AGCC39.
Se ha demostrado que la dieta es capaz de reestructurar el microbioma en cuestión de días, pero suele ser reversible en una escala de tiempo similar. De todos los macronutrientes, los carbohidratos y el nitrógeno son las más influyentes, y los azúcares simples pueden hasta anular los efectos genéticos del huésped en la determinación del microbioma intestinal39.
La forma en que los microorganismos autóctonos y exógenos utilizan estos entornos puede tener efectos benignos, o en caso de disbiosis, dañinos para el huésped39.
Estudios con modelos animales muestran que los patrones dietéticos con alta ingesta de glucosa, fructosa o sacarosa conducen a disbiosis, pérdida de diversidad microbiana intestinal, y desequilibrios metabólicos (hiperglucemia, intolerancia a la glucosa, dislipidemia y aumento de masa grasa). Acompañados de aumento de permeabilidad intestinal y de citocinas proinflamatorias séricas (IL-6 y TNF-α: factor de necrosis tumoral alfa) y con disminución de la citocina antiinflamatoria IL-1038.


CONCLUSIONES

Es importante reconocer el origen del azúcar consumido en la alimentación infantil y sus efectos en la salud. La OMS recomienda no superar el 5 % de la energía diaria como azúcares añadidos. Se sugiere priorizar el consumo de azúcares naturales contenidas en leche humana, productos lácteos no endulzados, frutas frescas, y vegetales, así como también el consumo de agua, para evitar las bebidas azucaradas. Estas conductas contribuirían a mejores elecciones en el cuidado de una alimentación adecuada. Se postula que la conexión entre el azúcar y estas enfermedades es parcialmente generada por alteraciones de la MI: disbiosis. Por lo tanto, estudios sobre el triunvirato huésped-azúcar/edulcorante-microorganismos aportarán información para ayudar a encontrar las mejores estrategias de prevención.

Conflictos de interés
NUTRICIA  facilitó el sitio virtual para la realización de reuniones. El manuscrito fue escrito con la colaboración de todos los autores, sin tener NUTRICIA BAGO control editorial alguno con respecto al resultado final.
Ninguno de los autores mantiene relación comercial con NUTRICIA BAGO.
Los autores declaran que su única relación con NUTRICIA BAGO fue haber participado de conferencias en simposios organizados por la empresa, de la misma forma que lo han hecho para otras empresas.


REFERENCIAS
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